lunes, 16 de marzo de 2026


Hoy quiero compartir algo muy especial para mí.

Este poema fue escrito por mi padre. Hoy ya no está físicamente con nosotros, pero sus pensamientos siguen vivos, llenos de sentimiento, de reflexión. En sus versos habla del camino de la vida, de las luchas, del cansancio del alma y del descanso que finalmente llega.

Mi padre fue un peregrino de la vida, como en su propio poema: alguien que caminó, que luchó, que soñó y que, como todos nosotros, dejó huellas en quienes tuvimos la suerte de conocerlo.

Leer hoy su poema es también una manera de recordarlo, de sentirlo cerca y de rendirle un pequeño homenaje desde el cariño, el respeto y la gratitud.

Papá, tus palabras siguen hablándonos.Con todo mi cariño, quiero compartir el poema que escribiste: “Cementerio”.


CEMENTERIO

Peregrino de mis caminos,
¡ven!, ven… descansa…
en mi casa hay asilo
para la fatiga de tu alma.

¡Cuántas sendas has recorrido!,
¡cuántas ilusiones atrás
dejadas…!

Pero al final del camino,
¿qué has conseguido?
¡Nada!

Naciste, padeciste…
luchaste, tuviste vida agitada,
hambre, miseria…
nadie te dio nada.

Se apagaron las velas de tu vida,
y ahora, rígido, inmóvil…
vienes a refugiarte
en mi casa blanca.

¡Mira qué paz!, ¡qué quietud!,
¡qué claridad en el alba!
¡Ven!, ¡ven sin temor!
no temas a nadie
ni a nada.

Descansa en paz, peregrino,
regocija tu alma,
porque de esta tierra impura
no necesitarás más nada.

Tus huesos se pudrirán,
tu persona será olvidada.
¡Pero ríe!, ¡ríe, peregrino!,
que, si Dios así lo dispone,
pronto estarás
en su gran morada.

Juan 

No hay comentarios:

Publicar un comentario